
Se trata de Weblin, un software para chatear que a mi parecer va a cambiar el concepto de muchos sitios en la red.
La idea surgió en Alemania y ha sido premiada con el “Innovation Prize Web 2.0” y el “CyberOne Award 2007”. Ha sido traducido a varios idiomas, incluido el español, y se descarga de forma gratuita desde su página. El usuario sólo tiene que elegir un avatar, crear un perfil con información sobre él y relacionarlo con una cuenta de correo, en definitiva, lo mismo que hace falta para cualquier programa de mensajería.
Weblin permite hablar con todas las personas que en ese momento estén navegando por una página web. Funciona en todas las páginas web que existen en internet y lo hace a través de avatares que crean los internautas. Todo esto da como resultado una aplicación web 2.0, es decir, los usuarios son los que realmente construirán y harán grande a Weblin.
Con Weblin se puede chatear de diferentes formas, como si fuera un bocadillo de comic que sale de tu avatar, mediante una ventana de chat o se le puede pedir a tu avatar que baile, ría, salude, bese, etc...
Al igual que en otros programas puedes invitar a amigos, ponerte en modo “ausente” o “no molestar” y se pueden crear salas en las que agrupar a tus amigos.Weblin también dispone de una moneda llamada Kala que sirve para comprar habilidades, avatares o regalos para otros weblins.
Weblin ha sido incluido en la lista de páginas web 2.0 “no estadounidenses” más prometedoras y con más futuro de la red, elaborada por Business 2.0. La empresa que ha creado el programa, la alemana Zweitgeist, ya ha llegado a acuerdos con portales como Windows Live Messenger de Alemania, IBM o Lancia.
Hasta aquí todo normal, parece una de las cosas que aparecen de vez en cuando por la red para “perder el tiempo” pero puede cambiar el concepto a la hora de hacer negocios en internet.
Creo que si esta idea triunfa, y parece que lo está haciendo, la relación con los clientes por parte de las empresas va a tener que empezar a cambiar y tener en cuenta lo que esta herramienta puede aportar tanto positiva como negativamente.
Pongamos un ejemplo que se me ocurre. Supongamos que compro un producto por internet o en una tienda física y tengo problemas con dicho producto. Me dirijo a la empresa y como en muchas ocasiones ocurre “pasan de mi”. Hasta ahora, lo más que hubiera podido hacer por la red es dedicarme a contar mi caso en foros y blogs para advertir a los posibles compradores de la actitud de esta empresa, pero nunca podría dejar uno de estos mensajes en la propia página de la empresa. Pues con weblin eso va a cambiar, podría “hacer una sentada” en la página de dicha empresa y esa empresa no tendría ningún control sobre mí, no podría echarme de allí.
Podría dedicarme a informar a todos los usuarios que aparecieran por la página, eso sí, que también usaran weblin, de mi problema y la actitud de la empresa.
Quizá a partir de ahora todas las empresas necesiten tener en sus páginas un “segurata weblin” vigilando que no hayan alborotadores, un “comercial weblin” vendiendo su producto, una “secretaria weblin” que recogiera los mensajes de los clientes.
La verdad es que si lo pensamos detenidamente, ahora es cuando realmente tendremos negocios virtuales. Con muñequitos andando por la web que están trabajando, comprando o mirando. Solo que en este caso el establecimiento nunca cerraría sus puertas y no todos pueden controlar las 24 horas, los siete días de la semana que gente está pasando por su establecimiento y qué está haciendo o más bien, diciendo.
¿Llegaremos al caso de que se produzcan manifestación virtuales en las páginas de La Moncloa, el Congreso de los Diputados, o el ayuntamiento de tu pueblo? Todo puede pasar y weblin es todavía un niño en pañales, quién sabe lo que pasará cuando llegue a la adolescencia y no haya quien lo controle.